Bienvenido, amor chiquito


Me partí, no sé en cuántos pedazos y no sé en cuántas capas, pero me partí para poder nacer como una persona que no conocía. Fue en ese momento cuando mi conciencia y mi alma me abandonaron para irse contigo. Fuiste tú quien me ayudó a escuchar mi cuerpo y quien me dijo lo que tenía que hacer para que llegaras a mí. Fueron los brazos de tu padre los que te recibieron, pero fue mi pecho el que calmó tu llanto. Y así, en un instante, olvidé todo dolor, porque yo te di vida y tú me diste vida a mí, y en un segundo nos dimos todo lo que somos. Entonces, en secreto, mientras nadie nos miraba, te susurré: “bienvenido a esta vida, mi amor. Disfruta el viaje, sé feliz, sé paz, sé esperanza y sé amor”.

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