Cuando los hijos crecen


Un día te das cuenta que ocupas el lugar de tus padres. Te ves pagando cuentas, haciendo el súper, comprándoles ropa, ordenando el tiradero. Tus papás, que ahora son tus hijos, te piden consejos para vestirse, te preguntan qué es tal o cual cosa, te piden que les enseñes a usar los juguetitos electrónicos. Te quedas con ellos para que no se queden solos o les das a elegir el lugar para comer. Te acuestas con ellos un rato cuando regresas de trabajar. Organizas sus vacaciones y los regañas cuando no se han tomado sus medicinas. Te preocupas para que vayan al doctor o si han o no comido y cuando hacen algún coraje o berrinche estás ahí para recordarles que esa actitud no los llevará a ninguna parte. Los miras hacerse grandes al paso de los días y, así como alguna vez ellos lo pensaron de ti, quisieras que dejaran de crecer para que nunca se vayan de tu lado.

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