Consejo para dormir bien

Soy el tipo de persona que no grita estando bajo presión, estrés o enojo. No sé sacar la furia o preocupación con un impulso, lo que es peor, la acumulo en el fondo de las tripas y dejo que suba hasta los párpados, donde se establece y me provoca insomnio. He sido así desde que recuerdo. Uno de esos días en los que el agobio me acechaba y me impedía dormir, mi mamá se acostó conmigo y, mientras me acariciaba la cabeza, me pidió que imaginara la nieve. “Todo es blanco, cuántos tipos de blanco puedes distinguir”, preguntó. Entonces, me vi en medio del frío, contando los distintos blancos de la nieve, perdiéndome entre ella, desconectándome de la realidad y cayendo en un profundo sueño. Desde entonces y por más de 20 años, cada que no puedo dormir, recuerdo las palabras de mi mamá e intento encontrar los blancos de la nieve, y no hay día que no haya dado resultado.

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