Lo que dice mi barriga


Desde hace un mes, mi estómago me sabotea. De lunes a viernes, a partir de las 15:00 horas, me empiezan los dolores y la inflamación. Puede que ocurra antes, todo depende de cuántas muertes o balaceras se hayan producido en el día, pero en cuanto siente la presión, comienza a ensancharse. Mi enfermedad es directamente proporcional a mi angustia, así que también se vincula al ritmo electoral y legislativo, al de la pobreza, al de la salud, al de las marchas sindicales y a las violaciones de derechos humanos. También es proporcional a mi agobio sentimental, a la tristeza, a las discusiones o a las desilusiones. Trato, pero no sé cómo hacerle para no sentir tanto, para volverme indiferente o, al menos, un poco más cínica. Necesito una tregua.

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